Fíjese el lector desprevenido en que el título del libro que hoy traemos a este foro está contenido entre sendas comillas, que es como en el mundo anglosajón se reproducen las citas que, en castellano, vemos precedidas de un largo guión de diálogo o, en su caso, entrecomilladas con el juego de dobles ángulos castizos en una novela. Pero, ¿de qué novela procede entonces esta cita? De El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad: «¡Exterminad a todos los salvajes!» es la frase con la que Kurtz concluye su guía-informe que elaboró para la así denominada Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes. El informe era, en palabras del narrador-Conrad, “elocuente, vibrante de elocuencia”, sin duda, aunque tímidamente añade que “era demasiado tenso, creo yo”. A continuación, confiesa que, a la postre, el informe le pareció “ominoso”, pero no duda en comentar que el timonel que le llevó al corazón de la selva, muerto cuando desbarra sobre los pormenores del informe, no era sino “un salvaje que no tenía mayor importancia que un grano de arena en un Sahara negro”. Pero no, prosigue, sí le importó, porque habían establecido un vínculo de mutua necesidad. Entonces el negro ya no era salvaje, el hombre había pasado a convertirse en el oficio que desempeñaba: era un timonel. De la perorata racista a la descripción funcional en la que el hombre es lo que hace (con su tiempo de vida: una vez muerto, no es más que un vago recuerdo, acaso nostálgico). Consultada la edición crítica y autorizada Norton del texto inglés de Heart of Darkness, la revelación del velado racismo de Conrad se hace más patente aun. ‘Exterminate all the brutes!’ es la versión que sustituyó la original del manuscrito del polaco-británico, pues la primera exclamaba: ‘Kill every single brute of them’ («Matad hasta el último de esos salvajes»). Al comienzo de su diario-reflexión, Sven Lindqvist analiza la etimología del verbo “exterminar”, y concluye que su origen latino, extermino, vendría a ser algo así como “lanzar más allá del límite”, donde terminus sería “exiliar, excluir, desterrar” y, por ende, “exterminar” querría decir “lanzar más allá del límite hasta la muerte, desterrar de la vida”. No en vano, en castellano antiguo “exterminar” significaba “desterrar”, aunque el significado contemporáneo se limite al de destrucción total, aniquilación o devastación, en particular de especies vegetales o animales. Lindqvist argumenta que el colonialismo del continente africano se adentró en esas tierras con una visión de los nativos como si se trataran de una marabunta, una verdadera plaga de negros insectos que debían ser objeto de persecución y erradicación. Las pesquisas de Lindqvist le conducen hasta los filósofos de corte darwinista, como Herbert Spencer, y, más aun, a los nuevos científicos decimonónicos, como es el caso de Cuvier, que bajo el manto de la pretendida objetividad (ya conocen esa famosa presunta ecuación entre el investigador que sigue el método científico y su acercamiento objetivo a su elemento de estudio) presentan un discurso cargado de alegatos según los cuales la raza blanca estaba llamada a dominar el globo y, por contra, cualquier asomo de tiznadura epidérmica debía concluirse con su eliminación instantánea. Esta, y otras, serían las justificaciones que los colonizadores de África, ya fueran británicos, franceses, holandeses o españoles, habrían esgrimido como justificación de sus desmanes. En opinión del sueco Lindqvist, el origen de los campos de exterminio nazis se encuentra en esa misma filosofía del colonialismo decimonónico y engalanado con el discurso científico. El libro de Lindqvist, además, tiene la gran virtud de presentarse no como una reprimenda, ni como un estudio histórico, ni como un diario de viaje por el Sahara, ni como un análisis científico-filosófico, ni como los sueños y pesadillas que persiguen al viajero, sino como un compendio de todo eso, y mucho más. Contamos, en nuestro país, con una traducción en la editorial Turner.

[Sven Lindqvist, ‘Exterminate All the Brutes’, Londres: Granta, 1996 (1992), 179 pp.]

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