El ejemplar que yo tengo lo compré en la Biblioteca Pública de Chicago, rescatado de entre todo lo que consideraban inservible y que, para deshacerse de ello, vendían a precio de saldo. Lo leí durante un otoño en el que me encontraba enfrascado en estudios sobre las ciencias y sus filosofías, y lo cierto es que conseguió abrirme todo un ventanal de ráfagas de aire fresco en la enmarañada selva de ecuaciones y teorías sobre la realidad. Aviso para navegantes: aunque su autor lo sea, para leer esta novela no se precisa ser doctor en Física; con abrir la mente al mundo inconsciente, azaroso y desconcertante del tiempo, basta y sobra. Nunca el cálculo de mundos posibles según el baile de las horas –hacia adelante o hacia atrás, inmóvil, a brincos, de puntillas, en espiral, jugando al escondite– había sido tan conmovedor como en esta visión inspirada en los sueños y pesadillas que pudo haber tenido (que acaso tuvo) el bigotudo genial. Y no me estoy refieriendo a Groucho Marx, aunque también podría haber sido él.

[Alan Lightman, Einstein’s Dreams, Nueva York: Pantheon Books, 1993, 180 pp.]

1 Comment:

  1. Anónimo said...
    EL DIAGNOSTICO
    de LIGHTMAN, ALAN

    ¿lo habeis echado un ojo?

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