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No es un error la repetición: es, más bien, una evocación del motor de un coche que falla al arrancar, la carretera abriéndose ante los ojos, ignota, la aventura sin mapas ni planes. Compárese lo anterior con la primera oración del texto que, tras cuatro revisiones, Kerouac daría a la imprenta: “I first met Dean not long after my wife and I split up”. Las anécdotas autobiográficas (la muerte del padre, el nombre de la persona de carne y hueso –Neal Cassady–) de 1951 se transforman en la ficción de 1957, en la que aparece el personaje, Dean, y el narrador se separa de su esposa. Aunque hay borradores de fragmentos de la novela en los diarios de 1948, el texto en sí se escribió en 3 semanas, en abril de 1951, en papel de calco que Kerouac pegó, folio a folio, hasta formar –a modo de papiro– un rollo de casi 40 metros de largo, sin un solo punto y aparte. Se trata, pues, de un interminable párrafo en interlineado simple, y así se ha reproducido en este libro. Como curiosidad, la sobrecubierta de la edición en tela presenta, en su portada, un segmento mecanoescrito del texto en el papel ya amarillento y, en la contraportada, una fotografía de cuerpo entero de Kerouac sosteniendo otro rollo de papel (posterior, que quizá usó para The Dharma Bums, se especula en una de las 4 introducciones al volumen: una por cada uno de los editores del texto). El lomo del libro reproduce una fotografía del rollo de On the Road, ligeramente extendido. ¿Diferencias entre el texto censurado del ’57 y el original que por fin podemos leer, además de la mayor extensión de éste? En primer lugar, es la máxima expresión de la estética de Kerouac, de la escritura espontánea y anfetamínica, del bebop chirriante de Charlie Parker ayudándole a golpear las teclas como las llaves de un saxo, las noches como días y los días como semanas, la energía creativa rellenando los huecos insólitos del papel. La improvisación deja que vuele el lenguaje, libre de las revisiones posteriores; las palabras surgen veloces, a medio camino entre el virtuosismo y el éxtasis; las relaciones entre personajes (en particular las sexuales, homófilas o no) se tratan sin complejos ni censuras, el tono es blasfemo, atronador y desquiciado. Incluso la media docena de páginas de la parte 5 con que concluye la novela tienen su historia: según la nota manuscrita adherida al rollo, se las comió el perro de Lucien Carr, de modo que los editores la han recompuesto usando las revisiones de Kerouac previas al ’57. Y hasta en esas páginas se siente el aliento de Kerouac en el aire.

[Jack Kerouac, On the Road. The Original Scroll, Nueva York: Viking, 2007, 408 pp.]

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